Semenggoh Wildlife Centre es un centro de recuperación de orangutanes que se encuentra situado a 24 km de la capital, Kuching. Se trata de una reserva natural que permite observar de cerca a los orangutanes que viven en el bosque y se acercan al centro a alimentarse.

Desde su fundación, el centro persigue tres objetivos fundamentales:
- Rehabilitar animales heridos o cautivos para liberarlos de nuevo a su hábitat natural.
- Investigar la vida silvestre y realizar programas de reproducción de especies en peligro de extinción.
- Educar al público sobre la importancia de la conservación.
Debido al gran éxito en su programa de rehabilitación de orangutanes, esta actividad la han trasladado al Centro de Vida Silvestre de Matang. Ya que se han logrado reintroducir bastantes ejemplares alcanzando la capacidad del bosque, Semenggoh se centra actualmente en el estudio de los orangutanes y supone un refugio para ellos.
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Semenggoh Wildlife Centre, cómo llegar
Autobús
El Bus K6 se puede coger en la estación ubicada en la calle Jalam Masjid, (Chin Lian Long Bus Station) y por 4RM te deja en el propio Semenggoh. El bus de vuelta sale a las 11:15h o 16.05h. No obstante, te recomendamos corroborar estos datos en el momento de tu viaje.
Grab
Tomar un grab reservando desde la app de tu móvil te costará alrededor de 5 euros y tarda unos 30 minutos en llegar. Nosotros, desde nuestro hotel, nos costó 27.81 RM (5.62 euros) el viaje de ida y la vuelta 31.93 RM (6.46 euros). Por la tarde regresamos y pagamos por la ida 27.81 RM (5.62 euros) y 29.87 RM (6.04 euros) la vuelta.
Horario y precio de Semenggoh Wildlife Centre
Horario
Sólo es posible visitar el Semenggoh Wildlife Centre de 8h a 10h y de 14h a 16h. La comida se coloca en las plataformas a las 9h y a las 15h (hay 15 minutos andando desde la entrada por asfalto o un par de minutos en autobús tras pagar 15 RM por persona).
*En verdad, a las 10h y a las 16h es cuando te mandan irte de la plataforma, pero puedes estar algo así como media hora más dentro del parque.
Precio de Semenggoh Wildlife Centre
El precio de la entrada para adultos son 10 RM (2 euros). Niños 5 RM (1 euro). La entrada te da acceso para todo el día pero ¡OJO! SOLO SE PUEDE PAGAR EN EFECTIVO.

Nuestra experiencia en Semenggoh
Amanece en Kuching y sólo hemos dormido tres horas. Tras un viaje de 28 horas desde que salimos de casa, tenemos una energía difícil de describir y un brillo en los ojos propio de la ilusión de quien sabe que está cumpliendo uno de sus sueños. ¿Veremos orangutanes? ¿Habrá suerte?
Son algo más de las 7h de la mañana. Sentados, desayunando en el hotel más por ritual que por hambre, las ganas de ponernos en marcha pueden a las de de tener el estómago lleno. A las 8h pedimos un Grab que por algo así como 5 euros nos deja en las puertas del Semenggoh Wildlife Centre.

Semenggoh Wildlife Centre, el registro
Bajamos del vehículo y, decididos a entrar, un malayo muy majete echa el alto. Nos dice que el primer paso de todos es registrarnos como visitantes del centro y nos señala un código QR que está colgado en uno de los postes de entrada. Nos debe de haber visto cara de perdidos, porque él mismo desde nuestro móvil, nos ayuda a hacer todos los pasos para terminar lo antes posible este registro. Esta es quizá una de las razones por las que tanto nos gusta Malasia, su gente es un auténtico tesoro.
Es aquí donde nos damos cuenta que es importante llevar una tarjeta SIM para poder agilizar todos estos trámites. Hecho esto, se generará un código QR que tendremos que escanear en la ventanilla de los tickets y pagar 10 RM por persona en efectivo para que nos dejen entrar.

Semenggoh Wildlife Centre, un detalle importante
Al llegar de noche, no disponemos de efectivo para movernos por Malasia. El cambio en el aeropuerto era tan horrible que nos negamos a que nos estafaran, literalmente. Tras desayunar, le ponemos cara de caniche adorable a la chica de la recepción que nos presta dinero de la caja a cambio de un depósito. Vamos, que para prestarnos 20 euros en moneda local, nos pide un depósito de 50 euros. ¡Negocio redondo!
Las casas de cambio que se encuentran a apenas unos metros del hotel tienen un cambio super bueno pero abren a las 9 de la mañana, la misma hora a la que alimentan a los orangutanes. Obviamente, no podíamos perdérnoslo.
¿Vamos a cumplir uno de nuestros sueños por 2 euros?
Llegados a este punto, nos ofrecen coger un autobús eléctrico o hacer una pequeña caminata a pie. No hay duda, iremos andando con la esperanza de encontrarnos algún animal por el camino.
El camino no es lo que nos esperamos. Completamente asfaltado, caminamos por el mismo sitio que los vehículos y en poco más de 15 minutos llegamos a la plataforma de alimentación.

Semenggoh Wildlife Centre, el espectáculo comienza
Son las 9h cuando los cuidadores del Semenggoh Wildlife Centre depositan fruta en la plataforma a la espera de que algún orangután que no haya encontrado todo lo necesario para su alimentación en lo que queda de selva, se acerque hasta la misma.

Nos miramos emocionados, ¿vendrá alguno ? Tenemos toda la esperanza.
De repente vemos que se mueve una liana y nuestro corazón comienza a latir con fuerza. Bum bum, bum bum… parece que se nos va a salir del pecho. Las hojas se mueven y un orangután se acerca a la plataforma.

Empieza a coger plátanos con la boca, con el pie, con la mano ¡será avaricioso! Como siga así, el solo va a acabar con todo!

Tras cargar con la fruta, se va. Hemos tenido nuestro momento aunque, no nos vamos a engañar, nos ha sabido a poco así que esperaremos hasta las 10h a ver si hay suerte y alguno más se acerca.

El tiempo pasa y esto no ocurre, tendremos que conformarnos con haber tenido la suerte de poder decir que hemos visto un orangután. Con el sabor agridulce, nos dirigimos a la salida en medio de un calor asfixiante y una humedad que ronda el 80%.
De vuelta a Kuching
En el recorrido de vuelta paramos en una de las salas habilitadas a la divulgación. No os vamos a engañar, nos podían más las ganas de disfrutar de algo de aire acondicionado que lo que pudiésemos encontrar en el interior. Aún así, nos sorprende ver un esqueleto de un orangután, donde comprobamos la enorme la extensión de sus brazos.

Si quieres comer cerca del Semenggoh Wildlife Centre, a 4km se encuentra el pueblo de Kota Padawna y un lugar Wang Seng Seafood 11th mile.
Nosotros, cogemos un Grab y regresamos a Kuching. Durante la mañana cambiamos dinero y comemos. Ahora, más tranquilos, nos damos cuenta de que tenemos mucho hambre.
Paramos a comer en un restaurante chino llamado Life Cafe Padungan donde disfrutamos un montón. Mientras van llegando los platos, nos damos cuenta de que quizá no volvamos a estar aquí. Si queremos repetir la experiencia de esta mañana, es hora de volver. Nos echamos a reír mientras nos miramos a los ojos y leemos en la mirada del otro: «¡Nos volvemos al Semenggoh Wildlife Centre!»
Entre carcajadas, pagamos y salimos corriendo al Grab.
Semenggoh Wildlife Centre, segunda parte
Vamos bastante pillados de tiempo, pero nos da igual, ¡hay que intentarlo!
Nuestro conductor es primerizo y en vez de dejarnos a la entrada del centro… Nos deja prácticamente en la primera plataforma. Es decir, entra con su vehículo y hace el recorrido que hace el autobús del Semenggoh Wildlife Centre y que hicimos esta mañana caminando, algo que está totalmente prohibido.

Los empleados del lugar que alucinan y le echan una buena bronca. Nosotros, quizá también para rebajar la tensión, le decimos al guarda que tenemos entrada y que ya habíamos pagado. Eso sí, creo que lo del registro de que estábamos dentro por la tarde pasó a otra dimensión.
¡Están ahí Irene!
De repente Edu emocionado como un niño que ha visto todos sus regalos de reyes grita: ¡Allí está! Mira Irene! ¡Está allí! ¡Míralo, en la cima del árbol! En lo alto de las ramas, presenciamos un orangután a unos cuantos metros de donde están las plataformas. Algo nos dice que por la tarde tendremos más éxito. No sabemos describirlo, es una sensación que te recorre el pecho y te convence de que va a ser increíble.
Emocionamos, sabemos que ha vuelto a pasar. ¡Hemos vuelto a ver un orangután!

Nos acercamos a una plataforma pequeñita que es la número 1 según creemos recordar. Se encuentra ubicada nada más llegar, donde incluso puedes sentarte en unos bancos. Está ahí tranquilo, expectante y observador en la cima del árbol.
Semenggoh Wildlife Centre, plataforma 2
De repente, uno de los cuidadores del parque nos dice ¡Go! ¡Go! ¡Go! ¡A big orangután! Nos apresuramos a la plataforma número 2. Ya de lejos le vemos. Es gigante. Se trata de un enorme orangután de 44 años de edad llamado Ritchie que está comiendo un coco subido a un árbol junto a la plataforma.

Uno de los detalles que más nos llama la atención son sus manos, posiblemente su rasgo más común y donde nosotros más nos vemos reflejados.

Las mismas arrugas, las uñas… Sus manos son nuestras manos. Su mirada es nuestra mirada. Estos dos detalles son quizá lo que más nos une y asemeja a nuestros familiares orangutanes.

Ritchie es impresionante
Ver comer a este enorme orangután es algo que se queda grabado a fuego en tu mente. Piensa que trocea y devora un coco con la misma facilidad con la que tu te comes una manzana.

Es todo un modelo posando y disfrutamos a lo grande haciéndole fotos y videos pero cuando cruza la mirada contigo, tu vida ha cambiado para siempre. Es una mezcla entre una fuerza sobrenatural y un ser que está gesticulando todo el tiempo y que te hace partícipe a distancia de todos sus pensamientos.

Aparecen más orangutanes
Pero… ¡Sorpresa! ¡Hay más! Nos miramos emocionados y sin decirnos nada los dos sabemos que es uno de los momentos viajeros más felices de nuestra vida.

Uno de ellos nos mira y nuestro corazón comienza a latir con la fuerza de un caballo desbocado y nuestras cámaras comienzan a tirar ráfagas de fotos como auténticos Viet Cong.

Pasados unos minutos, contemplamos como un orangután más pequeño subido en una rama, por encima del macho grande, le pide un poco de comida. Ante la indiferencia de éste, baja para coger él mismo unos plátanos.

Se mueven las ramas, podemos intuir tras las mismas dos orangutanes más! ¡Que maravilla! ¡Y nosotros pensando que por ser época de fruta, no podríamos tener tal suerte!

Nuestra cámara dispara una y otra vez, tanto que pensamos que la vamos a quemar mientras intentamos captar los mejores momentos para que tú también puedas disfrutar de ellos. Pero las imágenes se quedan cortas para expresar todo lo que sentimos.

Dejamos las cámaras y disfrutamos este momento.
Mama orangután y su bebé
No puede ser, ¿todavía quedan más sorpresas? ¡Aparece una mamá con su bebé! Sin soltar la liana vemos como el bebé empieza juguetear y la mamá, como la vida misma, continuamente se pone debajo temiendo que éste pueda sufrir un resbalón.

El bebé nos mira y en este momento creemos morir de ternura. Nuestra cabeza no para de preguntarnos que pueden estar pensando. Quizá sienten tanta curiosidad ellos por nosotros como nosotros por ellos. Creemos por momentos verlos gesticular con la cara y en ese momento nos damos cuenta de que nosotros somos tan parte de ellos como ellos de nosotros formando ramas del mismo árbol.

La palabra orangután proviene de Orang que significa persona y Hutan, bosque. Las personas del bosque, aquellas que sin saberlo, han tocado nuestro corazón y lo han detenido en el preciso instante en que sus miradas se han cruzado con las nuestras.

El espectáculo termina y debemos regresar. ¡Es increíble la suerte que hemos tenido! Estamos completamente exhaustos y emocionados, agotados porque emocionalmente ha sido muy fuerte y ahora parece que nuestro cuerpo acusa el cansancio acumulado. Queremos reír y llorar también. Un torbellino de emociones recorren nuestras venas en una mezcla de sensaciones difíciles de describir con palabras.

Emprendemos el camino de regreso hasta la puerta sin saber si encontraremos un Grab de vuelta pero nos da todo igual. De alguna manera recorreremos los casi 30 km que nos separan de Kuching. Todo lo que pueda pasar merecería la pena por disfrutar de este gran momento.

Otros animales que vimos en Semenggoh Wildlife Centre
Mientras los orangutanes se alimentan, otros animales se aprovechan de la comida que el centro ofrece como es el caso de estos pequeños animales que explicamos a continuación.
Picaflores de vientre naranja
Se trata de un ave de pequeño tamaño que se alimenta de néctar, insectos y algunas frutas. Debido al dimorfismo sexual, podemos reconocer que el individuo de la imagen es un macho, mucho más colorido que la hembra.

Ardilla pigmea
El animal en la imagen es una ardilla pigmea que mide entre 13 y 16 cm de largo. Es realmente pequeña, una de las de menor tamaño del mundo que podemos ver en los bosques de Borneo alimentándose de insectos, frutas, musgos y líquenes.

Ardilla de plátano
De mayor tamaño que la anterior, es propia del sudeste asiático. Se suele alimentar de semillas y frutos por lo que los agricultores, a menudo, las consideran plagas.

Ninfa arbórea grande
Esta enorme mariposa tiene una envergadura de entre 12 y 14 cm y es conocida también como cometa de papel o mariposa de papel de arroz. Algo curioso es que es tóxica para los depredadores debido a las plantas de las que se alimenta.

Lexias dirtea hembra
Otra mariposa que podemos ver en esta visita es la Lexias dirtea que mide entre 8 y 10 cm. Esta especie de mariposas presenta un dimorfismo sexual tan extremo que los machos y las hembras parecen especies diferentes. Lo que vemos en la imagen es una hembra pues los machos tienen las alas de color negro aterciopelado con bordes de color verde metálico. Esta especie alimenta fundamentalmente de frutas y materia orgánica.

Semenggoh Wildlife Centre, preguntas frecuentes
¿Se puede entrar con mochila?
Si, en este centro no tendrás que dejar tu mochila a la entrada, es decir, puedes pasar con todas tus pertenencias hasta la plataforma de alimentación.
¿Qué es necesario llevar?
Fundamentalmente agua y la cámara o el móvil preparado para hacer fotos si tienes la suerte de que aparezca algún orangután, que aparecerá. En este punto te recomendamos que lleves contigo una batería externa para que tu móvil no se apague en el peor de los momentos.
Si decides ir andando y no coger los autobuses, una vez que entras al centro caminarás sobre asfalto y el recorrido es bastante corto, por lo que no es obligatorio ir con un calzado de trekking.
¿Qué cámara y lentes necesito para Semenggoh Wildlife Centre?
Aunque nuestra mochila iba equipada con absolutamente todo, no utilizamos nada más que el teléfono y la cámara de fotos. Si eres aficionado a la fotografía, debemos decirte que todas las fotos están realizadas con una lente 70-200mm y una cámara full frame.
Si que te recomendamos que lleves bastantes toallitas y material para limpiar la lente pues con la humedad es posible que se tome el cristal.
Semenggoh Wildlife Centre, donde dormir
Nosotros dormimos en Kuching que fue nuestro campamento base. Nuestro alojamiento fue el Tree Lime Hotel, un lugar tranquilo donde descansar bien.

Si te gustó Semenggoh Wildlife Centre
Si te gustan las experiencias de avistamiento de animales de forma respetuosa, te contamos nuestra experiencia al otro lado del mundo en Ushuaia, Argentina.
Nuestra experiencia termina aquí pero si te apetece, puedes ver más detalles en nuestro perfil de Instagram y resto de redes sociales.
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