Las Pasarelas del río Mao es una ruta que discurre por un paseo de madera en el corazón de la Ribeira Sacra. El citado río Mao y sus bravas aguas que se deslizan entre montañas formando un paisaje idílico antes de desembocar en el Sil.

La ruta completa que aquí contamos es un recorrido con el que disfrutamos mucho pero bastante exigente. Nos llevó prácticamente toda la jornada y por esta razón te damos dos opciones, en función de tus condiciones y/o preferencias:
Pasarelas del río Mao, opción sencilla
Aparcar en la fábrica de la luz y tomar directamente las pasarelas de madera en dirección al rio Sil y Barxacova.
Características de la ruta
Se trata de una ruta sencilla, un agradable paseo tanto por las condiciones del terreno como por la distancia y desnivel acumulado.
Nivel: fácil.
Distancia: 3,67 km.
Desnivel acumulado: 75 metros.
Tipo de ruta: lineal, mismo recorrido de ida y vuelta.

Pasarelas del río Mao, ruta completa
Realizar la ruta completa tal y como te la contamos nosotros. En esta ruta visitamos fábrica da luz, San Lourenzo de Barxacova, necrópolis de San Vítor, Forcas y Barxacova entre otros.
Características de la ruta
Se trata de una ruta difícil para la que hay que tener una condición física aceptable tanto por las condiciones del terreno como por la distancia y desnivel acumulado.
Nivel: difícil.
Distancia: 15,92 km.
Desnivel acumulado: 642 metros.
Tipo de ruta: circular.

Pasarelas del río Mao, Ribeira Sacra
Nuestra aventura comienza en el municipio de Castro Caldelas, lugar donde hemos pasado la noche. Tomamos el coche durante unos 25 minutos para dirigirnos al aparcamiento de la Fábrica da luz.
Mirador da Galeana
Antes de llegar a nuestro destino, nos encontramos con este espectacular mirador y esta escena de la niebla dominando todo el valle. Imposible no parar.

Pasarelas del río Mao. ¿Dónde aparcar?
Nuestra experiencia comienza en la Fabrica de la luz donde existe un aparcamiento habilitado para dejar nuestro vehículo y un establecimiento donde tomar algo. Desde este punto comenzamos a caminar. FOTO COCHES
Pasarelas del río Mao, los primeros metros
Tras salir del aparcamiento, el camino comienza cuesta arriba, empinado y parece que nos lo va a poner difícil desde el primer momento.

Por el camino nos encontramos algunos detalles curiosos como los líquenes. Esta especie se llama Usnea florida y nos llama la atención debido al contraste de su color con el fondo de hojarasca.

Este tipo de líquenes crece en lugares con clima oceánico, con nieblas frecuentes y libres de contaminación, por lo que es un indicador de que nos encontramos en un lugar lleno de aire puro.

Tomando el camino con calma, antes de darnos cuenta llegamos a una pequeña pedanía llamada San Lorenzo de Barxacova.

San Lorenzo de Barxacova
La historia de este lugar parece perderse en el origen de los tiempos pues hay evidencias que demuestran que hubo asentamientos ya en la Edad del Hierro debido a su situación privilegiada entre los ríos Sil y Mao.

Posiblemente, los asentamientos humanos en este lugar también estén relacionados con uno de los lugares a los que nos dirigimos, la necrópolis de San Vítor.

Sea como fuere, nuestros pasos continúan. Tras pasar junto a su cementerio, abandonamos el pueblo y tomamos un bonito sendero tapizado de hojarasca y piedras, que no nos dificulta demasiado avanzar pues en los alrededores del pueblo, el camino es sencillo y bastante llano en comparación con los repechos y desniveles que nos han traído hasta aquí.

Necrópolis de San Vítor
Nada más salir del pueblo vuelven las malas noticias hay que subir hacia arriba otra vez. El repecho no dura demasiado y vemos una necrópolis en el camino paralelo y que nos hemos perdido por tomar el camino indicado por la ruta.

Ni cortos ni cortos ni perezosos, tomamos el sendero que nos lleva hasta la necrópolis que tiene, además un mirador hacia todo el valle.

Pasarelas del río Mao, regreso al camino
Para tomar el camino que nos devuelve a la ruta, debemos ascender los metros descendidos. En pocos minutos, estamos de nuevo encaminados hacia el siguiente punto. Poco a poco, nos van sobrando capas de ropa y las vamos colgando en nuestras mochilas.

Tras un rato de subida llegamos a la Casa dos Bascos, el lugar donde residían los ingenieros que mantenían operativo el canal por el que caminaremos el siguiente tramo y que hoy es pasto de la vegetación.

Los canales junto al río
Desde la casa, el sendero se convierte en una vereda que se interna en un canal. Esto nos permite avanzar más rápidamente y sin sentir los rigores del desnivel y la superficie inestable.

Nos encontramos en lo alto del valle y, por lo tanto, el sol nos riega con su luz haciendo innecesaria parte de la ropa que llevamos. La temperatura es agradable y el lugar tremendamente mágico, lleno de una energía muy bonita que nos conduce a un precioso salto de agua.

El camino se estrecha y, en ocasiones, se convierte en un pequeño desfiladero que lo convierte en toda una aventura. Ese aura de abandono pasto de la maleza está haciendo que estemos disfrutando a tope de esta ruta.

Lo que no cambia es la señalización. Es sencillamente perfecta, muy difícil perderse en este lugar que cada pocos metros cuenta con una señal.

Aún así, nosotros siempre contamos con el track en nuestro móvil por si acaso.

Pasarelas del río Mao y el canal
Si como a nosotros, lo que te gusta es caminar por la naturaleza y hacer fotos, en este lugar vas a disfrutar un montón.

Este tramo, llano debido a caminar por el canal es más sencillo aunque te recomendamos no relajarte y extremar la precaución.

Comer con el sonido del agua
El tramo del canal tiene el encanto del sonido del agua. Caminar y avanzar de forma sencilla y escuchar el rumor del río es un lujo al alcance de todos en este entorno.

Aprovechamos para hacer un alto en el camino y comer algo de lo que llevamos en la mochila. Fruta y unos frutos secos serán el menú en este restaurante improvisado junto a un precioso salto de agua. Un lujo.

Nosotros, por nuestra parte, abandonamos en este punto el canal. Abandonamos el camino sencillo para comenzar una pequeña subida donde notamos la fuerza y el calor del sol.

De un canal a otro canal
De un canal con hermosas vistas, pasamos a otro más moderno y sin tanto encanto.

Desde este punto, comienza otro tramo de subida, un pequeño repecho de terreno totalmente despejado. Este camino se convierte a su vez en otro sendero que asciende serpenteante, tapizado de musgo y liquen, que se encuentra embarrado y resbaladizo debido a la mezcla de agua y hojarasca.

No son pocos los tropezones y las ocasiones en que nos torcemos los tobillos, teniendo algún que otro susto. Un poco más adelante, tomamos un tramo de carretera que nos lleva a la siguiente población de la Ribeira Sacra.
Forcas y su entorno
Forcas es una bonita población que pertenece al término municipal de Paradas de Sil. A la entrada del pueblo tienes una fuente junto a un lavadero y una bonita cascada.

Cruzamos el pueblo hasta su cementerio bajo la atenta mirada de las vacas y algunos vecinos de la zona.

Así, al llegar a un crucero y a la fachada del cementerio, seguimos el camino que nos adentra de nuevo en los bosques gallegos de la Ribeira Sacra. En este primer punto vemos como el tiempo se nos echa encima y toda ayuda divina es poca.

Pasarelas del río Mao, el sendero continúa
Dejamos atrás Forcas tratando de aumentar el ritmo. El sendero en esta parte está precioso, no demasiado difícil de caminar en una jornada perfecta para hacer esta ruta.

A Miranda, la siguiente parada
Sin mucho esfuerzo llegamos a A Miranda, parece que la ayuda divina está surtiendo efecto. Los kilómetros pasan y parece que no vamos con tanto retraso.

Pasarelas del río Mao, el sendero entre piedras
Desde A Miranda, vamos escoltados por muros de piedra que delimitan las parcelas de cada uno de los vecinos. En éstas, las vacas pastan tranquilas y la gente planta sus pimientos, sus tomates y demás.

El camino hacia las pasarelas del río Mao se complica
Se ve que la ayuda divina sólo llegaba hasta aquí. En este lugar, el camino está convertido en un afluente más del río que discurre por la zona. Nos subimos al muro sin demasiada confianza en que soporte nuestros pasos.

Lo que parecía un tramo plácido y tranquilo se convierte en una suerte de gymkana donde las pruebas son cada vez más difíciles de superar, sobre todo en lo que a conservar los pies secos se refiere.

Saltamos al otro lado del muro y por la propia puerta de entrada a la finca que encontramos abierta, volvemos al camino. Cuesta arriba, ascendemos lo poco que nos queda para llegar a lo más alto del valle. Allí, el esfuerzo nos premia con un mirador que nos permite asomarnos al valle del Sil.

Comienza el descenso
Desde este mirador, comenzamos a perder altura para ir acercándonos poco a poco al nivel del río Mao. Recordemos en este punto que hemos venido a caminar junto a sus aguas.

Por lo tanto, es momento de ir perdiendo altura y de acercarnos poco a poco al agua. En pocos minutos, llegamos al siguiente pueblo, San Lorenzo de Barxacova. Se trata del primer pueblo por el que pasamos hace aproximadamente 11.5km y unas 4 horas.

En este lugar encontramos una fuente para llenar nuestra botella, a la que le queda poquito agua. El día ha salido cálido y nos ha hecho beber un poquito más de la cuenta.

Además de fuente, San Lorenzo de Barxacova tiene un mirador para hacerte fotos bonitas. Aprovéchalo, es parte del camino y los recuerdos son para siempre.

En busca de las pasarelas del río Mao
Irene pone la directa y enfila la carretera para después, meternos de lleno en un sendero que nos llevará a Barxacova, la ultima población de esta preciosa ruta por la Ribeira Sacra.

En este tramo te pedimos calma y precaución en la bajada, hay mucha piedra suelta entre la hojarasca. El pequeño esfuerzo que ha supuesto la bajada nos premia de nuevo con unas vistas preciosas del valle del Sil. ¡Que maravilla!

El rio Sil aparece como un espejo y la imagen que vemos nos inspira una calma enorme. ¡Cuanta belleza!
viticultura heroica, Ribeira Sacra
En esta zona se realiza la llamada Viticultura Heroica, pues toda la recogida de la uva se hace a mano en zonas de grandes pendientes como las que ves en las imágenes e incluso más.

Los viñedos están situados en estrechas terrazas llamadas «socalcos» que son sostenidos por muros de piedra seca llamados muras y que evitan corrimientos de tierra.

Barxacova, última parada
Llegamos a esta pequeña población antes de llegar a la zona de pasarelas. Apenas cuatro casas en un lugar idílico donde la naturaleza y su paz lo envuelven todo. Los gatos, que nos dan la bienvenida al llegar, observan como nos alejamos.

Desde aquí, tomamos un sendero junto a un muro de piedra. Hemos llegado a la parte más sencilla de la ruta.

El agua como espejo
Unos pasos más adelante el sendero se ensancha y nos lleva a un lugar de cuento. El río, calmado, se presenta ante nosotros como un espejo perfecto y refleja en sus aguas todo el paisaje que nos rodea.

Pasarelas del río Mao, Ribeira Sacra
Seguimos la ruta y llegamos a una zona donde el río Mao, más revoltoso nos da la bienvenida pues hemos llegado a sus dominios y comienzan las pasarelas.

En esta zona, llena de diversidad en cuanto a especies de árboles se refiere, nos llega un olor conocido pero que no distinguimos del todo. Un poco más adelante, caemos en la cuenta de que ese aroma procede de un montón de laureles que crecen en este lugar.

Aunque aquí es imposible perderse, la ruta sigue perfectamente señalizada. Este detalle es algo que nos llama la atención y nos indica que el camino está cuidado.

Te puede parecer una tontería pero, como en esta zona hay mucha humedad y la madera en ocasiones resbala, han puesto incluso una malla antideslizante. Este detalle nos parece algo a tener en cuenta.

Nuestros pasos continúan y no faltan las fotos para recordar esta jornada que, aunque dura, nos ha sacado muchas sonrisas y nos ha hecho disfrutar mucho de la Ribeira Sacra.

Metros más adelante, llegamos al lugar del que salimos hace ya algunas horas. Apenas faltan 40 minutos para anochecer y teníamos dudas de si llegaríamos de día. Al final, apretando el paso hemos podido disfrutar de este rincón gallego con la luz necesaria.

El camino de regreso
Emprendemos la marcha hasta Castro Caldelas, el lugar donde nos alojamos no sin antes disfrutar de la belleza de estos paisajes y de las vacas que nos acompañan por la carretera.

De camino no podemos evitar disparar una y mil veces nuestra cámara de fotos para captar la esencia de un lugar único.

No faltan paradas para disfrutar de la puesta de sol, aunque sean los últimos segundos antes de que se esconda tras las montañas de este lugar lleno de energía y misticismo.

Pasarelas del río Mao en Wikiloc
Aunque se trata de una perfectamente señalizada, es posible que quieras tener la ruta en tu móvil. Aquí te explicamos como hacerlo.
¿Lo sabías? Usamos nuestro móvil como GPS
Utilizamos la app del Instituto Geográfico Nacional y nos descargamos los track desde Wikiloc para tenerlos siempre en nuestro móvil de forma totalmente gratuita.

¿Cómo se hace?
Es muy fácil. Tras instalar la app de IGN en tu móvil, descargas desde wikiloc el track de la ruta.

Previamente, habrás tenido que crear una cuenta en Wikiloc con tu correo y nombre de usuario.

Posteriormente, descargas el track de la ruta en formato GPX. Tendrías que verlo así en tu móvil. Al ponerte en marcha, sólo tendrás que seguir las flechas.

Si te gustaron las pasarelas del río Mao
Si te gustó la ruta por las Pasarelas del río Mao y la Ribeira Sacra, te mostramos otro rincón gallego que puede gustarte mucho:

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