Cantabria, España

Vega de Pas: Ribera del Yera y Aján

Cuando piensas en caminar por Vega de Pas lo primero que te viene a la mente son los famosos sobaos. Sin duda, no nos imaginábamos que recorreríamos un mundo jurásico de naturaleza salvaje que nos dejaría, literalmente, con la boca abierta.

vega de pas

El pueblo de Vega de Pas

Llegamos sobre las 9:30 a este bello municipio de Cantabria que tiene todo los ingredientes para hacernos disfrutar: arquitectura tradicional, gente simpática y una naturaleza sólo a la altura de Parque Jurásico.

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Aparcamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Vega en, lo que parece, el centro del pueblo y que está rodeado de edificios de estilo tradicional.

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Nos calzamos las zapatillas, cogemos la mochila y la cámara de fotos y nos ponemos en marcha. La temperatura es perfecta.

Ribera del Yera y el Aján: La ruta

Partimos desde Vega de Pas para iniciar la ruta que nos llevará a recorrer unos 15 km junto a los ríos Yera y Aján. Nada más salir de Vega de Pas, ya nos encontramos junto a la corriente de agua que nos acompañará durante toda la jornada.

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Si algo podemos destacar es que la vida aquí discurre a otra velocidad, el ritmo frenético da lugar a la calma y el sosiego. Esa calma que hace que te fijes en los pequeños detalles que, en la vida a toda velocidad, pasan desapercibidos.

Según vamos caminado, notamos la humedad del lugar y tenemos la sensación de que vamos a disfrutar mucho el día de hoy, rodeados de tantos colores verdes, pues en Valladolid, los tonos dorados hace tiempo que colonizaron los campos.

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Es esa combinación de pequeñas casas de piedra, de puentes y de naturaleza la que nos gusta tanto. Esa sensación de comunidad entre el ser humano, los animales y la tierra en que habitan.

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A cada paso que damos, vamos encontrando viviendas de piedra, todas del mismo tono, decoradas con un montón de flores que impregnan de colores y olores nuestro camino.

Al caminar, desde que salimos de Vega de Pas, a orillas de los ríos Aján y Yera, el sonido de agua es contínuo. En ocasiones un breve susurro, otras veces un ruido ensordecedor debido a sus múltiples cascadas y saltos de agua.

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Algo a lo que algunos vecinos parecen estar acostumbrados y apenas prestan atención, ajenos a la belleza que les rodea.

Mientras avanzamos, nos encontramos estampas realmente bonitas. En la imagen, una señora, azada en mano, trabaja en su huerto. Esto nos hace pensar si nuestro estilo de vida nos empuja a necesitar demasiadas cosas superfluas.

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En fin, será que mover las piernas también hace que la cabeza funcione a otro ritmo y que el aire puro en Vega de Pas nos haga darnos cuenta de lo poco que necesitamos para ser felices.

Siguen cayendo los kilómetros y, mientras tomamos fotografías comentamos: ¡Oye, aquí sólo faltan los dinosaurios! La naturaleza es tan salvaje, tan verde, que no tiene nada que envidiar a la famosa película Parque Jurásico.

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Además, todavía se conservan multitud de construcciones que permanecen en uso para la cría de animales y las labores del campo.

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Algunos vecinos de la zona incluso han rehabilitado con buen gusto algunas viviendas pues saben que, en este cielo tan puro, pueden disfrutar de noches estrelladas como en pocos lugares.

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Paramos a tomar un trago de agua y a descansar un poco para lo que se nos avecina. Esta parte de la ruta está un poco más complicada por la existencia de piedras sueltas por lo que debemos caminar con precaución, mirando bien donde pisamos.

De repente, el bosque se cierra y la luz del sol, se filtra entre las hojas de los árboles haciendo un bonito juego de luces y sombras. Helechos, musgos y diversos arbustos se hacen los dueños del lugar.

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Un poquito más adelante escuchamos el sonido del agua y decidimos abandonar el camino para, unos metros abajo, observar una pequeña cascada.

Volvemos al camino y salimos a un claro dominado por otra casa, habitada, pues tiene ropa tendida. ¡Que bien se debe vivir aquí!

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Unos metros más adelante, el ruido del agua cayendo es ensordecedor y descubrimos un gran salto de agua de, por lo menos, 12 metros de altura. Los helechos y demás plantas que crecen alrededor crean un mundo onírico.

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Extasiados del anterior salto de agua, llegamos al siguiente en un Síndrome de Stendhal continuo provocado por una naturaleza en estado salvaje.

Desde este lugar, llegamos a un pequeño puente de piedra que cruza este cauce. A partir de este punto comenzamos un pequeño ascenso hasta llegar a lo que fueron los barracones de los trabajadores de los túneles de ferrocarril.

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Poco después de terminar la guerra, los presos republicanos (se calcula que sobre 700) fueron mano de obra esclava para empresas como Construcciones ABC. Esta empresa era la encargada de las obras del túnel, cuyo propietario mantenía buenas relaciones con el gobierno fascista.

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El interior del edificio está prácticamente en ruinas aunque todavía impregna su interior parte del espíritu de quienes allí habitaron, aquellos que lucharon contra el ejército golpista de Franco.

Desde el interior, a través de sus ventanas, las vistas son increíbles y parece que están tomadas con dron. Nada más lejos de la realidad de un lugar lleno de historia, regado con el sudor de quienes trataron, sin éxito, de conectar el Mar Cantábrico con el Mediterráneo a través del túnel de la Engaña.

Otros túneles que fueron terminados con éxito fueron el del Majoral, el Empeñadiro, el Morro, el Morrito y Obregón. También esta es una zona donde hubo fugas.

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Muchos presos, conocedores de los collados y cumbres, aprovechaban las noches de luna nueva para escapar al país vecino ante la amenaza de terminar en la cuneta de algún camino, fusilados por su forma de pensar.

El camino sigue hasta llegar a la Estación de Yera, la cual se encuentra en estado de ruina y abandono total pues la ruta de ferrocarril cerró definitivamente en 1985.

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Continuamos caminando entre trinos y cantos de aves mientras las flores de saúco perfuman el ambiente y observamos como la naturaleza se hace dueña de todas las ruinas del lugar.

Desde este punto, el camino nos lleva de regreso a Vega de Pas, donde comeremos y repondremos fuerzas aunque para eso todavía quedan unos kilómetros.

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Debemos decir que esta ruta nos está haciendo disfrutar como pocas. A la naturaleza salvaje, añadimos las construcciones típicas y las historias de nuestro pasado reciente. Es imposible que nuestra mente no dé rienda a la imaginación con historias sobre la vida aquí.

Historias que, por otra parte, se ven alimentadas por escenas como ésta. Una mujer rastrilla la hierba que su pareja ha cortado con la guadaña mientras el perro la observa. ¡Nos encanta retratar escenas así! ¡Nos sentimos unos privilegiados!

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Casi ya en Vega de Pas, nos encontramos con este puente de piedra que junto a la vivienda, hace que formen un conjunto de postal, un rincón idílico.

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Un poco más adelante, un caballo nos reclama zalamero al otro lado del muro de piedra para que le regalemos unas caricias y algo de hierba mientras posa como una estrella de cine.

Ya al fondo empiezan a aparecer las primeras viviendas de Vega de Pas, que nos recibe de nuevo engalanada de flores y macetas en sus balconadas de madera.

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La ruta termina aquí, hemos disfrutado mucho y ahora queda rematar con un buen menú en este pueblo tan pintoresco como es Vega de Pas.

Vega de Pas: dónde comer

Comemos en Casa Frutos frente de la iglesia donde tenemos aparcado el coche situada en la Plaza Dr. Madrazo. Se come bastante bien, el precio es razonable y el menú tiene bastante variedad pues ofrecen hasta 5 primeros y cinco segundos.

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Mas restaurantes en Vega de Pas

Te ofrecemos más opciones en este mapa:

La tradición de Nómadas Ocasionales

No podemos irnos de Vega de Pas sin dar rienda suelta a nuestro espíritu más goloso. Visitamos un lugar llamado Etelvina Sañudo donde nos hacemos con sobaos pasiegos, magdalenas y quesada. También tienen página web y lo envían a domicilio.

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No podemos terminar este artículo sin dar las gracias a Luis Ángel que, a través del Comando Senderista, organizó esta jornada perfecta de senderismo.

Material recomendado:

  • Calzado cómodo, zapatilla o bota de trekking.
  • Mochila para llevar agua y algo de comer.
  • Crema de protección solar, gafas de sol y gorra.
  • GPS con el track o mapa de la zona, más vale prevenir.
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¿Cómo llegar a Vega de Pas?

  • Valladolid por la A-67,  CA-171, N-623 y CA-263.
  • Madrid por la A-1 y la N-623.
  • Bilbao por BI-636 y CL-629.
  • Barcelona por la AP-2 Y AP-68.
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Otros lugares que te recomendamos si te gusta disfrutar de la naturaleza son:

Si te ha gustado, nos harías muy felices si nos dejas un comentario con tus impresiones y/o recomendaciones.

4 comentarios sobre “Vega de Pas: Ribera del Yera y Aján

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